Sin medicamentos en el carro
28 de abril de 2026

El Omega 3 sirve para apoyar funciones del organismo relacionadas con el corazón y el cerebro, influyendo en procesos como la circulación, la respuesta inflamatoria y la actividad neuronal.
Se asocia con un mejor control de los lípidos en sangre, una comunicación más eficiente entre células nerviosas y una regulación más estable de los procesos inflamatorios.
De hecho, las enfermedades cardiovasculares encabezan las causas de muerte en Chile, según el Ministerio de Salud, con las patologías isquémicas del corazón en el primer lugar.
Este escenario da cuenta del impacto que tienen los hábitos de vida en la salud, especialmente la alimentación, el sedentarismo y otros factores de riesgo acumulados con el tiempo.
En ese contexto, entender cómo ciertos nutrientes influyen en tu bienestar puede ayudarte a tomar mejores decisiones en tu día a día. Como Liga Chilena contra la Epilepsia, buscamos entregarte información clara para que cuides tu salud con respaldo.
Corresponde a un tipo de grasa poliinsaturada que tu cuerpo necesita para funcionar correctamente. Como el organismo no lo produce por sí solo, debes obtenerlo a través de la alimentación o suplementos.
Existen tres tipos principales:
● EPA (ácido eicosapentaenoico): presente en pescados grasos.
● DHA (ácido docosahexaenoico): forma parte de estructuras del cerebro y la retina.
● ALA (ácido alfa-linolénico): se encuentra en alimentos de origen vegetal.
Estos ácidos grasos participan en la estructura de las membranas celulares y en la transmisión de señales entre neuronas.

Este nutriente interviene en procesos que impactan directamente tu salud.
Apoya en la disminución de los triglicéridos en la sangre y favorece una mejor circulación. Además, reduce la formación de coágulos, lo que baja el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
El DHA forma parte del tejido cerebral. Su presencia actúa sobre la memoria, la concentración y el estado de ánimo.
Múltiples investigaciones han observado una relación entre una relación entre su déficit y un mayor riesgo de deterioro cognitivo relacionado con la edad o la enfermedad de Alzheimer.
Modula la respuesta inflamatoria del cuerpo. Esto puede aliviar molestias articulares y apoyar el manejo de enfermedades inflamatorias crónicas.
El DHA colabora en la estructura de la retina. Un consumo adecuado se asocia con menor riesgo de problemas visuales relacionados con la edad.
Durante el embarazo, contribuye al desarrollo del sistema nervioso del bebé y a la formación de su sistema visual.

Puedes incluirlo en tu dieta a través de alimentos que lo contienen de forma natural.
● Salmón.
● Sardinas.
● Atún.
● Caballa.
● Anchoas.
● Semillas de chía.
● Linaza.
● Palta.
● Nueces.
● Aceite de canola.
● Aceite de linaza.
Intenta consumir pescado al menos dos veces por semana. Si eliges semillas, muélelas para mejorar la absorción.

Puedes tomarlo en cualquier momento del día, aunque lo más importante es mantener la constancia. Para ello, te recomendamos:
● Consumirlo junto con comidas que contengan grasas.
● Dividir la dosis en mañana y noche si te genera molestias digestivas.
● Mantener un horario fijo para no olvidarlo.
Tomarlo con alimentos mejora su absorción y reduce malestares como el reflujo.
La dosis puede variar según tu condición de salud, pero existen rangos generales para el consumo de omega-3 (EPA + DHA):
● Adultos sanos: 250 a 500 mg diarios, equivalentes a 1 a 2 cápsulas, según su concentración.
● Dosis máxima: hasta 3000 mg al día, bajo supervisión médica (aprox. 3 a 6 cápsulas).
Revisa siempre la etiqueta del producto, ya que el contenido de EPA + DHA por cápsula puede variar.
Si estás embarazada, tienes enfermedades crónicas o tomas medicamentos, consulta con un profesional de la salud antes de suplementarte.

Suele ser bien tolerado en cantidades adecuadas. Sin embargo, pueden aparecer estos efectos si consumes dosis elevadas:
● Náuseas.
● Diarrea.
● Gases.
● Sabor a pescado en la boca.
● Mayor riesgo de sangrado.
Debes tener precaución si usas anticoagulantes o si tienes cirugías programadas. En esos casos, consulta antes de iniciar su consumo.
Si tu alimentación no cubre los requerimientos necesarios, los suplementos pueden ser una buena alternativa. En ese caso, ten en cuenta:
● Ver la cantidad de EPA y DHA que aporta cada dosis. No todos los productos contienen las mismas concentraciones, y el beneficio se relaciona directamente con estos componentes.
● Verifica también que el suplemento cuente con certificación de calidad, lo que respalda procesos controlados, pureza del producto y ausencia de contaminantes como metales pesados.
● En caso de que tengas alguna enfermedad, estés embarazada o tomes medicamentos (especialmente anticoagulantes), es preferible contar con indicación médica antes de iniciar su consumo. Esto permite ajustar la dosis y evitar interacciones.
Como te habrás dado cuenta, la suplementación no es necesaria en todos los casos. Si mantienes una alimentación equilibrada que incluya fuentes naturales de estos ácidos grasos es posible cubrir tus requerimientos sin recurrir a productos adicionales.

Este ácido graso esencial es partícipe en funciones que impactan tu corazón, cerebro y sistema inflamatorio. En un país donde las enfermedades cardiovasculares lideran las estadísticas, incorporar hábitos saludables cobra sentido.
Piensa en él como un apoyo nutricional que actúa en distintos niveles del organismo. No es un remedio ni una solución inmediata, sino un nutriente que, incorporado de forma constante, puede contribuir a tu bienestar general.
En la Liga Chilena contra la Epilepsia, promovemos el acceso a información confiable para que tomes decisiones informadas sobre tu salud. Si quieres empezar a consumir suplementos, encuentra los que necesitas en nuestra farmacia online.